lunes, enero 29, 2007

Nueva Oficina

Ambiente gélido el que se respira en el edificio, nada que ver con el relajado en el que me encontraba hasta ahora. La gente parece tener claro que está ahí para trabajar, muchos tecleando, otros reunidos, pero la mayoría con rictus serio y en sus cosas. La edad media ha ascendido notablemente y yo me pregunto si no es precisamente ese dato (en absoluto trivial) lo que endurece la atmósfera.

El horario es peor, el trato también lo es, la distancia a casa es mayor y todo, en definitiva, hace que me plantee seriamente si no aceptar alguna de las ofertas que hasta ahora había rechazado con excesiva ligereza. ¿Un paso más para llegar a convertirme en uno de esos ogros de mi oficina y perder lo que me queda de niño? ¿O sólo ha sido culpa del miedo al primer día que, desde críos, atenaza a todo el que empieza algo nuevo sin tener muy claro el por qué ha de hacerlo? Chi lo sa. Sólo espero no quemarme demasiado pronto y no entrar en la monotonía de lo cotidiano.

Está sonando: Die Verbaten Kinder Evas - Mistrust

2 comentarios:

Laura dijo...

creo que intentar no quemarse es una buena idea, aún nos queda mucho por trabajar :)

Kineas dijo...

Si trabajase algo... pero el poco trabajo que me dan en este "ilusionante nuevo proyecto" es algo tan complicado como flotar en el Mar Muerto.

Paciencia...